La demanda de suplementos dietarios está en pleno crecimiento y, con ella, la cantidad de marcas y formulaciones que compiten por la preferencia del consumidor. En ese contexto, diferenciarse no es solo una cuestión de marketing: implica elaborar productos de calidad, que cumplan lo que declaran y comuniquen con transparencia. El control de calidad es crítico para garantizar que el envase y la etiqueta reflejen fielmente el contenido.
En Argentina, los suplementos dietarios están contemplados dentro del Código Alimentario Argentino (CAA), que establece criterios específicos para su composición, rotulado y buenas prácticas. Esto vuelve indispensable verificar, con respaldo analítico, tanto la identidad y concentración de los ingredientes activos como la homogeneidad del lote y la estabilidad a lo largo de su vida útil.
En el Laboratorio Rapela acompañamos a la industria en todo el ciclo: materias primas, productos intermedios y productos finales.
Cuantificamos todas las vitaminas, minerales y otros activos mediante diversos equipos de última generación y técnicas complementarias; esto permite confirmar el contenido real, controlar la uniformidad entre unidades de un lote y verificar que, hasta el último día de vencimiento, el producto mantenga las concentraciones declaradas.
Además, integramos controles microbiológicos, estudios de estabilidad en condiciones reales y aceleradas, y la verificación de alérgenos. Para productos “sin gluten”, realizamos el estudio de gliadina, ya sea para validar materias primas o para el control de cada lote producido, facilitando la gestión del logo oficial. También asistimos en rotulado nutricional y revisión de claims.
Nuestro objetivo es simple y medible: transformar promesas de etiqueta en resultados verificables, con informes claros, trazabilidad garantizada y decisiones basadas en evidencia.






